El hoy y el ayer de la fotografía

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Daguerre y el Daguerrotipo

Daguerrotipo es el arte de fijar en chapas metálicas convenientemente preparadas las imágenes recogidas en la cámara oscura. Una vez muerto Niépce, Daguerre queda en solitario para actuar a sus anchas en la explotación del invento, no obstante no lo dará a conocer hasta 1838, al parecer estuvo investigando cómo tener imágenes en color sin conseguirlo y sin que haya quedado rastros de esas investigaciones. Según las cláusulas del contrato de asociación Niépce- Daguerre, el hijo Niépce heredaría la parte de su padre pero cuando esto ocurrió estaba bastante mal económicamente y poco a poco tuvo que ir deshaciéndose del patrimonio familiar. En 1835, Daguerre le propuso a Isidore (el hijo de Niépce) modificar el contrato en el sentido de que su nombre figurara con prioridad aunque sin alterar las ventajas materiales. Isidore aceptó ya que al parecer no confiaba mucho en la transcendencia del invento. En 1837 Daguerre vuelve a introducir nuevas modificaciones en el contrato con el consentimiento de Isidore y en adelante sólo figuraría el nombre de Daguerre. Desaparece totalmente el nombre de Niépce se y se denomina al invento Daguerrotipo. Entre estos años en los que Daguerre modifica el contrato se sigue investigando y perfeccionando el invento mediante la utilización de yoduro de plata con la acción del vapor de mercurio y luego con la posibilidad de disolver el yoduro residual en una solución caliente a base de sal común.

El lanzamiento 1838 – 1839

Completamente dueño del procedimiento y de su posible utilización, Daguerre empieza su lanzamiento a la campaña promocional. Intenta crear una sociedad de explotación por suscripción pública, pero no tiene éxito por lo que cambiar de táctica y se lanza una operación de “toma de vistas” en plena calle recogiendo vistas de París, con un gran despliegue de ayudantes y de material pero negándose a dar cualquier explicación sobre el invento.

La gente desconfiaba pero luego logró que se hablase mucho de él y le llegó ofertas del extranjero para comprárselo. Decidió presentarla en la Academia de Ciencias Parisiana en la que mostró el invento con toda clase de informaciones sobre el procedimiento. Los académicos se interesaron por él y acordó que el invento pasaría al estado a cambio de una pensión vitalicia, no obstante el academia no olvidaría a Niépce y se les fija a Isidore una pensión también aunque de menor cuantía. Le llegaron felicitaciones y condecoraciones del mundo entero e inmediatamente emprendió la fabricación en serie, también organizaba demostraciones en público al que asistían la flor y nata de París y así como también corresponsales de prensa de distintos países del mundo.

El invento ya andaba solo  y Daguerre se había llevado los honores. Poco a poco la verdad fue abriendo camino y a finales de 1839 un historiador inglés publicaba que Niépce visitó a su hermano en Inglaterra y lo puso al tanto de su descubrimiento, acto seguido, Daguerre publica un libro en el que minimiza al papel de Niépce con fragmentos de su correspondencia debidamente recortados para publicarlos en el libro. En 1841 Isidore reacciona y pública una obra titulada “Historia del descubrimiento impropiamente llamado daguerrotipo” donde daba cuenta de las maniobras de Daguerre y revelaba la verdad de los hechos, ante este libro Daguerre no respiró, además aparecieron otros historiadores y estudiosos del invento deseosos de restablecer la verdad. Raymond Leoyer que publicó en 1945 una “Historia de la fotografía” y quizás sea este hombre el que mejor supo asignar lo que le corresponde a cada uno de los socios los pone así:

Un Niépce necesitarían Daguerre para que el invento sea fructífero, si el investigado solitario de un pueblo de la Borgoña Francesa no llega a conocer al pintor del diorama quien supo sacar partido de sus largas investigaciones y lanzar con arte publicitario la fotografía, el invento se hubiese quedado perdido para siempre y sus inventos y apuntes se hubiesen convertido en pasto de la ratas en los sótanos de una señorial de casa de campo

Daguerre aportó un lado mercantilista y espectacular con un procedimiento cuyo originalidad era propia y que no tenía mucho porvenir pues era costosos difícil de manipular y producía una sola prueba no multiplicable y pese a ello se propagó por el mundo abriendo definitivamente el camino de la fotografía.

El primer material fotográfico

Al principio resultaba bastante caro, tan sólo al alcance de aficionados pudientes o de entidades científicas dotadas de fondos, sin embargo, el entusiasmo popular era grande, las expectativas creadas fueron importantes, y al día siguiente en la presentación oficial, ya se improvisaban cámaras hechas con cajas de cartón y provistas de cualquier tipo de lente, los logros como es de suponer eran escasos y enseguida esta nueva afición se convirtió en el objetivo de críticas, chistes, caricaturas, etc.

Daguerre emprendió a la fabricación en serie de material fotográfico asociándose con su cuñado y empiezan a producir en serie el daguerrotipo. Todo este procedimiento, todos los accesorios que necesitaba daguerrotipo; el revelado, el trípode… Pesaba alrededor de 50 kilos y constaba en su tiempo unos 400 francos de oro y además llevaba un manual traducido en varios idiomas que se agotó nada más salir.

Se inicia una carrera vertiginosa en la investigación y rápidamente se fueron introduciendo mejoras tanto ópticas como químicas. Citamos por ejemplo el óptico Chevalier que propone una combinación de lentes variables, destacamos también a Lerebours o los ópticos Buron y Soleil que son los primeros que construyeron cámaras de formato inferior al daguerrotipo. Así en 1841 consigue en cámaras que sólo pesan cuatro kilos incluyendo todos los accesorios, a todo esto, hay que decir que los precios se abarataron y el tiempo de exposición se acorta.

En cuanto a las mejoras químicas destacamos a Gooldart que propone un acelerador de revelado que consiste en pasar la placa por vapores de bromo después de los de yodo, esta combinación de aceleradores junto con los objetivos que hemos visto antes permiten conseguir un retrato en menos de 60 segundos exposición. Todos estos perfeccionamientos y otros muchos se sucedieron a menos de un año.

Con todos estos adelantos, el daguerrotipo dejaba mucho que desear en la mayoría de los casos, recordemos que se trataba de una imagen positiva única y a veces para verla había que coger cierto ángulo de visión en la placa. A plena luz, se veía la mayoría de las veces una placa metálica pulida sin más, como una mancha negra, también recordemos que la imagen aparecía invertida como en un espejo, a los militares se les indicaba que se cambiasen las medallas de sitio para que en el Daguerrotipo saliesen en el sitio correcto. Los paisajes presentaban también una topografía trastocada que despistaba a cualquiera.

Eco mundial de la fotografía

El procedimiento se difundió rápidamente por Europa y América promovido la par por el afán de lucro y por la afición al nuevo invento. En Gran Bretaña, la implantación del Daguerrotipo desencadenó varios pleitos, la mayoría ocasionados por el afán mercantilista de Daguerre porque vendió la exclusiva varias personas. En Francia hay que destacar a Antonie Claudet quien hace una mejora sensible en la duración de la exposición llevando a reducir en este tiempo a dos segundos. En Inglaterra fue nombrado en 1853 fotógrafo oficial de la reina Victoria y a él se le debe la luz roja de los laboratorios para controlar las fases de revelado. En Italia, el Daguerrotipo y es introducido a raíz del congreso-científico de Pisa celebrado en 1839. En el mismo año se estaban realizando daguerrotipos en Roma, Milán, Nápoles, Florencia…

En EEUU la invención de Daguerre fue comunicada desde París por Samuel Morse. Fue uno de los primeros en sacar un retrato familiar en tierra americana, colocó a su mujer y a su hijo en un tejado a pleno sol, de una exposición de más de 20 minutos, el resultado fue mediocre. El profesor William Draper fue uno de los primeros en realizar con éxito un Daguerrotipo, aunque también tenemos que dudar del éxito de la operación al saber que espolvoreó  con harina la cara de los retratados para que no saliesen demasiado oscuras.

En abril de 1840 Morse y Draper se asociaron para realizar Daguerrotipos de forma profesional. En EEUU curiosamente, el interés por el Daguerrotipo fue mayor que en Europa y el procedimiento resistió mucho más tiempo. En New York aparecerá la primera revista fotográfica del mundo “The Daguerrian Journal: Devoted to the Daguerrian and photogenic arts” y en noviembre de 1850 a orillas del rio Hudson, nació un gran emporio fotográfico llamado Daguerreville sobre todo alrededor de una fábrica de suministro fotográfico y que sería el origen del imperio Kodac.

Adeptos y Detractores

Además de la moda y del entusiasmo por la novedad, el Daguerrotipo tuvo numerosos adeptos que supieron dar toda su dimensión a las posibilidades del invento. Personalidades de indudable conocimientos científicos en seguida le dieron su apoyo, así como también celebridades en el mundo de las artes, aunque advertía que su aplicación aún dejaba mucho que desear. Frente a estos incondicionales se alzaron los detractores que denunciaban el carácter diabólico del Daguerrotipo decían que era “invento procedente de la Francia pagana que pretende emular a Dios en la creciente edad”. Estos detractores rápidamente no tuvieron más remedio que callarse ante la realidad de los logros aunque la polémica se dirigían torno a si la fotografía es arte o no.

El retrato

Aunque sus condiciones mejoraron rápidamente no dejaba de ser un acto heroico entregarse a manos del fotógrafo, los pacientes tenían que permanecer inmóviles a pleno sol entre 15 y 20 minutos, no era raro coger una insolación, no obstante, a lo largo de 1840, los talleres de retratos y multiplicaron en las grandes ciudades, así por ejemplo en París en 1844 se contabilizaban doce retratistas fotógrafos y entre ellos hay que mencionar a la primera mujer asociada a esta profesión; Gelot-Sandoz. Estos talleres de retratos se convierten en lo que serán estudios fotográficos. Se levantan construcciones apropiadas para las necesidades de gran iluminación, en una época en la que aún no había luz eléctrica. Las primeras estructuras metálicas se adaptaban perfectamente como armazón para naves acristaladas que se solían instalar en los patios, tejados y azoteas. Para hacer más llevaderos los sufrimientos padecidos y dará atractivo a la antesala del estudio acristalado, los accesos se revistieron de un lujo inusitado. Se buscaba un ambiente agradable, relajado para que el que se iba retratar no estuviese nervioso y lograr así una mejor imagen. Para que el modelo no se moviera durante la larga exposición existían asientos especiales, una serie de artilugios que recordábamos a la sala de un dentista.

      

En esta época heroica del retrato Daguerrotipista quedó reflejada en la prensa satírica de la época como por ejemplo las caricaturas de Daumier, pero poco a poco con los avances  se van produciendo la afectación en el público y nace una profesión y un arte cuyos practicantes se irán formando a medida que trabajan en ello y al compás de los mejoras técnica que se suceden a pasos agigantados como cámaras, opticas, formatos, tiempo de posición, revelado etc.

El paisaje; la fotografía de viaje

Los primeros Daguerrotipos no fueron únicamente retratos, los llamados punto de vista o paisajes,  ofrecían al fotógrafo un tema inmóvil más susceptible de ser captado que un rostro humano. Lo que dificultaba esto era el desplazamiento del fotógrafo, el volumen  y peso del material y el laborioso manipulado. Este manipulado debía hacerse inmediatamente antes de la toma de vista, y acto seguido el revelado. Sin embargo, a pesar de ello muchos se lanzaron fueran del jardín de su casa con el material inicial para obtener vista de calles, monumentos o campos. Estas primeras vistas de paisajes urbanos daban un aspecto de ciudad muerta, pues no se veían objetos en movimiento. Los aficionados sacaban vistas de su ciudad y tenemos bastantes testimonios tanto en Europa como en EEUU. Los más atrevidos incluían un Daguerrotipo  cuando viajaban; así por ejemplo tenemos el testimonio de Teófilo Gautier, un fotógrafo francés que viaja por España y nos cuenta lo que le ocurrió en uno de sus viajes:

 “Registraron minuciosamente nuestros baúles, nuestro  Daguerrotipo sobre todo  inquietaba mucho a los buenos aduaneros, se acercaban con infinitas preocupaciones temerosos de que aquello iba a soltar por los aires y pensaban que era una máquina eléctrica. Nos obtuvimos de desengañarles”

Los Antecedentes fotográficos

Hola a todos y bienvenidos a este blog dedicado especialmente al mundo de la fotografía. En él aportaré informaciones relativas en cuanto a los orígenes de la fotografía, pasando por los diversos procedimientos que han dado lugar a la imagen actual, así mismo también haré aportaciones propias con trabajos realizados tanto en blanco y negro como en color y también procesos que se pueden llevar a cabo con grandes programas editores como Adobe Photoshop. En definitiva plasmaré todo lo relativo a la fotografía y espero que les guste o que les sirva de ayudar para aclarar cuestiones históricas o técnicas.

Como bien he dicho antes, empezaré desde los orígenes más remotos de la fotografía, pero antes, creo que es de vital importancia citar los antecedentes que dieron lugar a la fotografía propiamente dicha.

LOS ANTECEDETES DE LA FOTOGRAFÍA

Antes de llegar al descubrimiento examinaremos sus antecedentes tanto los más lejanos como los más inmediatos, pues muy original que parezca un determinado invento suelen responder casi siempre a laboriosos ensayos previos aparentemente ajenos en muchas ocasiones ha resultado final.Estos antecedentes en la fotografía fueron de distinta índole, unos de tipo óptico, otros de tipo químico.

FOTOGRAFÍA = ÓPTICA + QUÍMICA

Pero como veces la imaginación se anticipa a cualquier invento científico hemos de citar primeramente un antecedente del tipo literario llamado en su momento Novela de Anticipación y hoy la llamaríamos Ciencia Ficción.

Fue la novela del francés De La Roche publicado en 1729 y que la titulaba Giphantie, es un libro de viajes imaginarios contados en primera persona y en uno de esos viajes llega a un lugar donde se encuentra con unos seres que él denomina Espíritus Elementales, los cuales conocen el secreto de fijar en un lienzo cubierto con una sustancia viscosa las imágenes que por efecto de la luz desprenden todos los cuerpos y que se reflejan en la superficie pulidas, como espejos, agua y en la retina del ojo y dice:

“ Esta impresión de las imágenes ocurren siempre en el primer momento en que la tela las recibe, se quitan enseguida y se coloca en un lugar oscuro y al cabo de unas horas después las sustancia viscosa está seca y se ha obtenido un cuadro tan preciso que ningún arte puede imitar su verdad y el tiempo de ninguna manera puede estropear”.

Dejando la literatura y centrándonos en el mundo físico, es notable     como a partir del Renacimiento y durante los siglos XVII y XVIII se va produciendo e inventando todo un repertorio de máquinas y artilugios con la misma finalidad; la de facilitar el dibujo y el retrato. Leonardo Da Vinci y Piero Della Francesca recomiendan el empleo de marcos y visores para trazados de perspectivas. En esta misma línea Durero inventa lo que él denomina máquinas de retratar.

     

Síntesis de todas estas máquinas de retratar son lo que se llaman las cámaras lúcidas o cámaras claras que empiezan a aparecer en los albores del siglo XIX. Los perfeccionamientos son principalmente de orden óptico, la más famosa son la del británico William Hyde Wollaston.

La cámara lúcida produce una superposición óptica del objeto que se ve y de la superficie sobre la que dibujar artista. El dibujante ve tanto la escena como la superficie del dibujo simultáneamente como si se tratara de una doble manifestación fotográfica. Esto permite al artista transferir los puntos más importantes de la escena del objeto a la superficie de dibujo. De esta forma se ayuda a reproducir la perspectiva con más precisión. El artista puede trazar incluso las siluetas de los objetos en la escena.

El empleo de estas más generalizado tiene antecedentes más remotos y por su aspecto se presentan como antepasados más directos de las cámaras fotográficas. Como su nombre indica es una habitación, o una caja oscura en la que en uno de sus lados se practica una ligera abertura por la que penetran los rayos difundidos por los objetos exteriores cuya imagen se forma sobre una pantalla situada a una distancia conveniente produciendo una proyección invertida. Este principio ya lo conocían los griegos en la época clásica, Aristóteles en algunos escritos lo nombra y también el óptico árabe Alhazán, recurso que utilizaban en los estudios de astronomía para contemplar los eclipses solares.

En 1515 Leonardo Da Vinci da una descripción minuciosa de la cámara oscura y no limita su utilización o a la observación del sol, sino que la extiende para ver imágenes reflejadas como pintadas en un papel fino que debe ser visto por detrás.

En 1550 el milanés Girolamo Cardano añade a la cámara oscura  “un disco de cristal” que se convierte en la primera lente para mejorar la visión. A finales del siglo XVII  un investigador alemán en su obra “Oculus Artificialis” propone una cámara provista de espejos en el interior que enderezan la imagen proyectada y ya era frecuente utilizarla como recurso para dibujar. También encontramos a Kirchner que a mediados del siglo XVII diseña una gran cámara oscura adaptada para pintar dentro de ella. El problema de esta cámara es que era muy grande y no se podía transportar, por lo tanto siempre se veía el mismo paisaje.

A lo largo del siglo XVIII, las cámaras oscuras se perfeccionan y ya son de dimensiones más reducidas y de formas diversas, en resumidas cuentas, todos estos instrumentos con notables mejoras de tipo óptico como lentes, espejos, lentes intercambiables, etc. Todas estaban orientadas con el mismo resultado final; el dibujo trazado a mano y la imagen proyectada en estos inventos tan solo se podían conservar si el lápiz actuaba y reproducía la imagen captada.

Una modalidad que se pone muy de moda a finales de siglo es lo que se llama recorte de siluetas. Esta técnica consistía en recortar el perfil de una persona en papel negro generalmente y luego colocarla en papel blanco. Tuvo su época de esplendor en la segunda mitad del siglo, surgió en Francia y se difundió rápidamente por toda Europa e incluso llega EEUU.

            

Paralelamente estos avances en el campo de la óptica, se van produciendo otros frutos de numerosos estudios e investigaciones en el campo de la química. Desde la antigüedad se conocía la acción de la luz sobre ciertas sustancias y más concretamente se sabía cómo las sales de plata se oscurecían bajo su efecto.

El nitrato de plata se utilizaba desde antiguo para teñir el marfil, madera, pieles e incluso tinte para el pelo. Fue en el siglo XVIII cuando estas propiedades se convierten en objeto de estudio sistemático y será el suizo Sénebier  quién proporcionó una escala sensitométrica con las variaciones en el tiempo de oscurecimiento de cloruro de plata oscilan entre 20 minutos y 15 segundos según los colores.

Es importante recordar también al físico francés  Jacques-Alexandre-César Charles; hombre curioso y aficionado a la química que llegó a tener imágenes de algunos objetos y de hojas de plantas en papeles impregnados con sales de plata. Thomas Wedgwood, también dedicado a la investigación científica, dio un paso más y en sus memorias publicadas en 1802 nos muestra con mayor éxito como impresionar una imagen en un soporte, el problema a un resuelto es la fugacidad de la imagen que debía conservarse en la oscuridad y observarse en la sombra  por escaso tiempo. Faltaba un fijador, curiosamente 1819 el astrónomo John Herschel indicaría la acción de hiposulfito de sosa como fijador de las sales de plata, pero no se le ocurrió aplicar tal propiedad a los experimentos de Thomas Wedgwood.


Como Thomas Wedgwood no llegó a fijar las imágenes producidas por la luz, ni profundizó en sus investigaciones, es Joseph Nicéphore Niépce quien debe ser considerado el padre de la fotografía con mayor propiedad que Daguerre a quien durante algún tiempo se le concedió el título descubridor aunque para ser justos  la fotografía es un invento fruto de múltiples tentativas ensayadas en la misma época en el campo físico y químico y por diversos autores, pero el primero en llegar a obtener una fotografía propiamente dicha es Joseph Nicéphore Niépce.

Niépce (1765 -1883) de origen francés fue religioso, luego fue militar, más tarde se dedica a la enseñanza y por último se retira a sus fincas de la Borgoña Francesa para dedicarse a la investigación. Pertenecía a un ámbito social elevado, a la burguesía acomodada, cuya vida provinciana le permitió desarrollar aficiones científico- artísticas muy propias de la época a caballo entre los siglos XVIII y XIX.

Niépce se dedicó a una actividad que en pocos años conquistó bastante seguidores ente público culto; la litografía (inventada recientemente en Alemania en 1796 por Senefelder). Así en 1813 se dedica con entusiasmo a la litografía pero tenía un problema, él era pésimo para el dibujo por lo que recurra su hijo que  era más diestro y quien le realizaba sobre las piedras los trazados que luego él estampaba, pero año siguiente su hijo es llamado al ejército y Niépce se queda sin dibujante. Se le ocurre entonces recurrir a las proyecciones de la cámara oscura a la piedra litográfica. Estuvo durante un par de años realizando investigaciones sobre este sentido.

En 1816 desvía el objeto de sus investigaciones, deja la litografía por otra técnica en la que plasmaría las innovaciones de sus ensayos. Se trataba de fijar directamente la imagen producida por la luz sobre el soporte más adecuado, utiliza superficies emulsionadas como planchas de estaño, papel, cristal o pentre (aleación de plomo y estaño).  Niépce llamará a estas imágenes “heliografías” cuando la imagen está tomada de una lámina y llamará puntos de vista cuando la imagen esté tomada directamente del natural. En 1816 logra fijar imágenes tratando la plancha con cloruro de plata y para fijar la imagen usa el acido líquido, pero había un problema; estas imágenes eran negativas. Se plantea entonces como invertir las, cosa que consigue mediante la utilización del betún de judea.

El betún disuelto en petróleo en aceite de lavanda al recubrir con él una superficie mediante una fina capa, al secarse esta solución blanquea en vez ennegrecer y además se vuelve insoluble, es decir, que resolviera en una sola operación en logro de la imagen positiva y fijada. Este procedimiento implicaba largas y difíciles manipulaciones, por lo que se abandonó rápidamente para seguir investigando en el paso del positivo al negativo.

Un coleccionista alemán en sus investigaciones desbancó esta tesis porque revisando la documentación de Niépce y sobretodo la correspondencia que éste tenía con su hermano en Inglaterra encontró una carta en 1816 donde le describía a su hermano todo el procedimiento y el resultado positivo de un “punto de vista” en el cual se veía una imagen desde su ventana.

Lo que la fotografía debe a Niépce no se limita únicamente a manipulaciones químicas, es también de notable interés el material con el que iba investigando en su estudio-laboratorio, destacan cinco cámaras de madera de nogal realizadas por el mismo y que nos sirven para ver el progreso en este campo. Otras de las máquinas están provistas de un cilindro de madera que gira sobre un eje metálico.

En enero de 1826, Niépce recibió una carta firmada por un tal Daguerre, un pintor decorador famoso en París porque representaba un espectáculo llamado “diorama” donde aprovechaba sus conocimientos en perspectiva con varios planos recortados y distintos juegos de luces, atraía al público mostrándole paisajes de ciudades europeas.

Para las perspectivas de los decorados de recurría a la cámara oscura, por lo que se interesó por los inventos de Niépce y le escribió una carta solicitando la información. Después de varias cartas, Niépce le envía una heliografía. Daguerre se impresiona tanto que decide ir a visitarlo, y le propone formar una sociedad, en la que se reconocía a Niépce como inventor de un medio nuevo para fijar las imágenes en recurrir al dibujo. Daguerre no aportaba más que un presunto perfeccionamiento en la cámara oscura. El acta de la formación de la sociedad iba acompañada de una nota  y donde daba a los detalles de manipulado del procedimiento y el método se puede resumir así:

“En una placa de cobre cuidadosamente pulida se extiende un barniz formado en por betún de judea disuelto en aceite de lavanda, se expone la plancha la luz, la imagen queda invisible y las partes del barniz afectadas por la luz se vuelven insolubles o soluble es proporcionalmente con la exposición luminosa recibida. Posteriormente la placa se baña en un disolvente compuesto de aceite de lavanda y aceite de petróleo blanco, las partes del barniz no afectados por la luz se disgregan. Después de un lavado con agua templada se puede apreciar la imagen compuesta por la capa de betún para los claros y para las sombras la superficie de la placa plateada”.

El 3 de julio de 1833 estando trabajando en su estudio, Niépce sufrió un ataque de apoplejía y murió dos días después. Aunque dedicó muchos años de su vida a la búsqueda del procedimiento, no podía ni sospechar el desarrollo que en pocos años alcanzaría la fotografía y las infinitas aplicaciones en su invento que aún hoy nos asombra.